
alpinchista
No nos preocupemos
de las preocupaciones
De los problemas sin solución
¿Quién
manda en esta tierra?
¿Cuándo se arreglará todo?
¿Por qué hay tanta demagogia?
Y para qué
pensar en ello, pensemos en lo simple
En la belleza de la rosa, en los amores dados
Mandémoslo a la mierda a Scorza
Ya rasgué
mi mente descifrando esos enigmas
Me di cuenta que poco importa ese mundo
¿Por qué creer en un mundo real?
En el vaivén
de las canciones
En el corazón de los poemas
En la mirada de la chica amada
Estoy orgulloso
de ser un alpinchista
Carta a los poetas que estamos
Que nos importa un carajo la revolución
baja
No maltrates
tu libertad,
No reprimas las ideas
No pospongas tus beldades
No rehuyas a tus instintos niña
Bájalas de tus entrañas
mastúrbate
sin título II
Me recosté
en el sofá, con cuatro dedos menos y una sonrisa,
Ella fue a la cocina a preparar limonada;
Miraba la mesa pulida, los espejos de alquimia, el bar vacío,
Escuchaba el caer del hielo al líquido,
Me dio un vaso cortado, sirvió con una mirada inquieta,
Se sentó en la alfombra recitando poemas de manantiales
solitarios,
Soltó dos lágrimas sobre su vaso,
Y al ver ello le pedí intercambiar: nunca tomé
agua, limón y tristezas;
Ella pensó que ahora sus penas serían las mías,
Conmovida al ver cómo surtía su vida en mi boca,
me abrazó,
Se recostó sobre mi regazo, mientras acariciaba sus cabellos;
Laceré mi bolsillo, lo saqué y lo puse en la limonada,
Levanté su mirada, le regresé su bebida, lo tomó
suavemente
Cayó al suelo, donde ella me dio su tonta poesía,
Niña, soporté tus palabras, ahora me soportarás
dentro de ti,
Creíste que era una historia feliz, entiende princesa:
La pastilla se sumergió y en ti surtió efecto.
© javier carmen garcía
alpinchista
javier
carmen garcía [perú, 1983]