
Comenzaría
con infinitas frases
-Carmen Camacho-
I
Yo: así comienza el poema.
Yo he visto, ayer sin ir más lejos, un lagarto feliz.
Claro, afirmar que yo he visto un lagarto
y que ese lagarto es feliz son afirmaciones que,
a pesar de su coherencia, parecen
impropias de mí.
Todo puede explicarse razonablemente
si tomamos por indudable la primera
aseveración, la primera certeza:
ciertamente, ayer vi un lagarto.
Con cierta indulgencia, hacia mí,
hacia el lagarto,
alguien podría creer sin ciencia posible
en la existencia de lagartos felices,
y ya puesto en ello, no le costaría nada convencerse
de que uno de ellos es el lagarto feliz que vi ayer
entre las hierbas,
bajo la piedra,
desde la orilla,
sobre el tejado.
Lástima que ayer no tuviera tiempo
para salir de esta casa sin ventanas.
IV
Esta noche
un hombre me ha hecho el amor.
Se dice así. Está bien.
No me molesta en absoluto la implicatura de pasividad del objeto
indirecto.
Cierro los ojos y sueño con lagartos.
Está bien. Me gusta.
V
Algunos
locos me han contado que ayer me vieron
besando un perro en la calle.
Enseguida les he hecho una mueca de aprobación
y gratitud por el interés mostrado.
Casi a la vez, uno de ellos, el más alto,
ha dicho: "era un perro callejero".
X
No sé
cuántos libros he leído ya sobre el insomnio.
Mi rechazo a las píldoras redondas azules se ha extendido
a todas las formas posibles y a todos los colores: las ovaladas
simples, las ovaladas divididas por una estría, las cápsulas
bicolores con letras impresas en blanco, las redondas de punta
roma, las esferas, las formas estrelladas, los árboles,
los bancos de los parques, las cometas de colas rizadas, las
trenzas con lazos, los álbumes de fotos. En fin, cualquier
tipo de pastillas imaginable. Claro, este rechazo ralentiza
mi curación. Pero yo no desisto y leo todo lo que encuentro
sobre el insomnio. Me paso noches enteras leyendo y releyendo
todo tipo de técnicas naturales para conseguir el sueño.
La última vez que visité al médico me dijo:
"Tiene usted que levantarse de vez en cuando de la cama
para superar esta falta de sueño". Mi madre, que
tiene una gran fe en la Medicina, me recuerda a menudo este
consejo, pero no le hago mucho caso, está algo mayor
y dice cosas sin sentido. Últimamente, anda diciendo
que este médico no pronuncia las eses finales.
© rosario pérez cabaña
memoria
de lagartos
rosario
pérez cabaña [españa,
1967]