qué es kitsch

 

publica en kitsch

 

 

 

 

 

La bruma de la mañana, el olor a orines, los cuerpos intoxicados desparramados en el piso despues de una noche de juerga
y placer, quisas hubo golpes, quisas hubo fierrazos o hasta plomazos, quisas yo fui quien dejo tirados a esos tipos
no lo recuerdo pues estaba tirado igual que ellos, pero fui el primero en levantarme y ver las primeras personas
domingueras. El pasar de las patrullas policiacas era nula, y si pasaran de todos modos seria ignorando pues mi
apariencia me hace pensar a mi mismo que soy un pobre jodido que vive en la calle, bajo los cartones y periodicos,
me orino en los pantalones o en alguna botella de pepsi, el frio me cobija y el calor me irriga hasta los huesos,
cargo con una serie de chingaderas que guardo para el dia que pueda ser rico y matar a estas personas que ni siquiera
voltean a verme, me brincan, me sacan la vuelta, lo hacen todo el tiempo. El menu de la mañana me ofrece unos nachos
agrios con un poco de tortilla remojada, siendo este el platillo fuerte de el dia, aunque el andar serca de un mercado
como el estrella tiene sus lujos, la fruta abunda la gente no dice nada, solo mercadea y se va, es lo bonito de mi vida
soy rico, tengo comida, vivo mi mundo y nadie me dice nada.

 

(NOTA KITSCH: no existe la mala ortografía ni la buena gramática,
existe la buena horrorgrafía)

© edgar guerrero hernández

 

domingueras

edgar guerrero hernández [méxico, 1979]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

regresar siguiente