
Sandra
Hank, mi vecinita, viene todas las tardes a tomar leche a mi
casa. Tiene cuatro años pero parece de veinte. Me dice:
"Uncle Tobby, quisiera tener un novio antes de hacerme
vieja." Y yo sonrío porque Sandra Hank es aún
una niña que no sabe mucho de novios y novias. Pero ella
insiste en el tema y se enfada cuando me ve sonreír:
"Seguramente piensas que soy sólo una mocosa. Eres
igual a todos." Entonces le digo que crecer toma tiempo,
que la vida no es un soplo sino una larga exhalación.
Pero ella nunca me cree, hace no con su cabecita rubia
y tira al suelo su taza de leche: "Lo que pasa es que eres
un cobarde, Uncle Tobby. Eres poco hombre para una mujer como
yo." Y luego se va.
Sandra Hank,
mi vecinita, viene todas las tardes a tomar leche a mi casa.
©
salvador luis
sandra
hank
salvador
luis [perú, 1978]
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