
uno
Whaam!
Pow!
Idiotas.
Se han metido a una calle sin salida. Los tengo. Bajo del auto,
saco la pistola. Dos disparos al aire para hacerle dos agujeros
más a la luna y para espantar a las ratas. Apunto: mi pulso
es bueno. Escupo y cae sobre un charco de agua café maloliente.
Los dos tipos a los que señala la punta de mi pistola son
apenas unos niños. Diecisiete años tal vez y ya son
unos criminales. Lo que es peor es que van a morir.
Disparo.
Bang. Bang. Bang. Bang. No hay salida, no debieron dar vuelta aquí.
¿Qué dirán sus madres? Haber parido tales lacras.
Tal vez no los parió: los cagó.
Me
acomodo el sombrero. No tengo placa, pero soy justiciero por cuenta
propia. Bang. Me doy vuelta y sacudo un poco de polvo de mi abrigo,
me subo al auto. Blap. Enciendo un cigarro. Squick. Manejo hasta
el cine. Bang. Es temprano y no habrá nada que hacer hasta
dentro de unas horas. Además es entre semana y no hay mucha
gente en la calle. Click.
Dame
un boleto, nena. ¿Qué están dando hoy?
Dan una película de luchadores y extraterrestres. Idiotas.
Odio las películas de extraterrestres, eso no existe.
Tengo
que ir al baño.
Abro la puerta. Knock. Desabrocho mi cinturón. Sling. Me
siento en el escusado...
Del
baño contiguo emana un ruido y un olor extraño. No
es como el olor de siempre. Y el ruido. Shlurp. Clang. Burp. Bang,
bang, bang. Saco la pistola.
No puedo limpiarme con la pistola en la mano. La guardo, hago lo
que tengo que hacer y la vuelvo a sacar. El ruido persiste.
Toco
a la puerta del baño contiguo. Señor, ¿se encuentra
bien?
La
puerta se abre repentinamente, golpeándome con fuerza. Caigo
de bruces en el suelo lleno de orines. Apunto con la pistola. Del
escusado sale una gorgoreante masa amorfa de caca. Le crecen brazos,
piernas y una enorme boca. Se acerca hacia mí. Disparo, pero
sólo logro manchar el lugar, mientras la caca viviente crece
y crece, a medida que se acerca. Está a un metro de mí.
Lanza un aullido amenazante.
Hey,
amigo, no me eches tu aliento. Apesta.
Vuelve
a lanzar un aullido.
¿Eres
un extraterrestre? Porque los extraterrestres no existen.
Recibo
un golpe y mi conciencia fades to black. Qué cagado:
he visto muchas cosas en mi vida, pero nunca me sentí como
aquella mañana en que la policía me encontró
tirado en un charco de caca, casi devorado por las moscas y sin
balas en la pistola en un baño público cerca del cine.
dos
No
sale. No sale.
Perfecta
máquina del creador, juguete de acción de un viejo
que a ratos se muere, cuerpo que es templo santo donde habita el
alma. Naturaleza sabia que no falla, que rige a sus criaturas con
mano fuerte pero con voz maternal, voz que se manifiesta en el viento.
Manifestaciones etéreas del amor infinito que nos tiene la
madre tierra llegan al anochecer, tras un penoso andar bajo el sol.
Perfecta
máquina del creador, juguete de acción de un viejo
que a ratos se muere, cuerpo idiota que es templo santo donde habitaba
el alma, que se me va en cada intento. Naturaleza sabia que no falla,
que rige a sus criaturas con mano fuerte pero con voz maternal,
voz que se manifiesta en el viento y en el sonido y el olor fétido
de los gases. Mierda. Manifestaciones etéreas del amor infinito
que nos tiene la madre tierra llegan al anochecer... ¿por
qué diablos es todo tan extremo?
Perfecta
máquina del creador... ¿perfecta de dónde?
Templo santo que... Templo santo... Templo santo a la mierda que
es precisamente eso lo que me cuesta tanto trabajo. No recuerdo
qué comí, qué fue lo que la madre naturaleza
me dio para alimentarme para que la perfecta máquina siguiera
funcionando. Naturaleza sabia que no falla, sólo falló
creando una máquina tan perfecta como el cuerpo que tiene
que cagar para desahogarse. Pero no, la naturaleza lo sabía...
esto es tan natural... y tan doloroso.
Perfecta
máquina del creador... ¡Claro! Como Dios está
allá arriba muy quitado de la pena porque él no tiene
que defecar ni soportar estas idioteces. Ya quisiera verlo gritándole
a San Pedro que no hay papel o tomando laxantes. Aunque tal vez
los tome y es cuando azota la miseria al mundo.
Perfecta
máquina... de heces fecales. Y esos pinches tacos que me
comí me están haciendo mal o serán las tunas
o tal vez el insomnio y el estrés que arrastro por entregar
ese pinche trabajo a tiempo o el comer siempre sin repelar lo que
prepara la casera o... Claro, pero es natural...
Perfecta
máquina... ¿Y a quién diablos se le ocurrió
la magnífica idea de que el hombre tenía que cagar?
¿Era realmente necesario? Hacer pipí es bueno, hacer
el amor también, pero ¿cagar? Hacer caca. ¿A
qué sabia naturaleza se le ocurrió eso? Qué
cagado...
O
mejor dicho: ¿qué diablos puede hacer un poeta estreñido?
tres
Los
perros se comen su propia caca. Divine comió caca de perro
en Pink Flamingos de John Waters. ¿Cuándo
hemos visto a una celebridad hacer caca? Es antiestético.
Y menos comérsela, porque Divine no es una celebridad precisamente.
En las películas, cuando algún personaje hace popó,
que es muy raro, es que hay problemas. Díganme si no: al
tipo cobarde de Jurassic Park el T. Rex se lo come cuando
está escondido en el baño. John Travolta en Pulp
Fiction resulta todo un héroe gracias a que se quedó
cagando en el café aquel donde empieza la película,
pero luego lo mataron por imbécil que dejó su arma
a la vista cuando estaba haciendo popó. Eso sí: a
los malos los avientan sobre pilas de estiércol y es hasta
divertido, en las películas para niños hay muchas
bromas bastante escatológicas y malolientes, pero es tan
inofensivo.
Cuando
yo era niño, metía monitos al baño y me ponía
a jugar. Hacer popó era aburrido. Ya de grande me metía
revistas, libros, cómics y, claro, mi walkman. Siempre me
criticaron que me tardaba mucho en el baño. No importa. Hacer
popó se convirtió en todo un ritual.
¿A
qué viene todo esto? Sencillo: uno es lo que come y lo que
uno come se va, tarde o temprano, por el escusado. Y con todos estos
pensamientos pensé en filmar algo, de bajo presupuesto, realmente
escatológico. Trabajo en un videoclub y tengo tiempo de sobra,
porque viene muy poca gente. Hay dos o tres cámaras guardadas
en el sótano, empolvándose. A aprovecharlas, me dije
un día. Quiero filmar algo muy indie, muy serie
b, ni modo, uno hace lo que puede. Estoy filmando un cortometraje
sobre la popó. La mierda, la caca, las heces fecales. Es
realmente asqueroso pensar tan solo en la popó: café
en el mejor de los casos, suavecita cuando está recién
hecha, calientita. Toma diferentes formas: a veces parece un plátano,
otras el hombre de piedra de La historia sin fin. Algunas
otras veces toma formas francamente extrañas: a veces viene
en pedacitos que parecen croquetas para perro, a veces se enrosca
como serpiente, a veces es muy dura y cuesta trabajo que salga y
cuando sale lo hace en forma de osito de peluche. Es tan moldeable.
Su
olor peculiar es algo que puede enfermar al estómago más
fuerte. Casi como ver una cinta snuff o algo así.
Hay que tener estómago de acero para ver esas pelis y para
oler la caca. Al menos la ajena. Al parecer no hay nada peor. Platiqué
de esto con mi amigo, un freak, fan del gore y de otras varias porquerías
cinematográficas, que viene diario a rentar películas
y a platicar. Él me contó que tiene un sueño
recurrente y espeluznante: tiene urgencia para hacer popó
y entra a un baño que está lleno de caca ajena, pero
es el único baño disponible en kilómetros a
la redonda y tiene que utilizarlo. Siempre despierta con náuseas
y no quiere comer en todo el día, pero eso sí, ve
dos o tres películas diarias de vísceras desparramadas
y sesos volando, pero soñar con popó ajena lo puede
doblegar. Así de fuerte.
Mi
cortometraje sobre la popó no es una superproducción,
obviamente. Actúo yo. Supongo que es algo realmente provocador.
Me conseguí barro, muy moldeable, de aspecto bastante desagradable.
Props. Lo que hago es que pongo la cámara en un tripié
y me meto al baño del videoclub a filmar: estoy yo frente
a la cámara, hago una pequeña introducción
y meto la mano en el retrete para sacar un mojón. Claro que
es el barro, no es popó de verdad, pero parece. Y sobre el
lavabo, que se mancha escandalosamente (puro efecto especial), moldeo
figuritas. Primero, el mojón falso (que parece verdadero)
toma forma, en mis manos, de pelotita. Después evoluciona
en una carita con nariz y todo, y como empieza a desbaratarse, la
dejo ahí y tomo otro mojón del escusado (sigue siendo
falso). Ahora hago un churro, una dona, la letra con la que empieza
mi nombre. El tercer mojón es con el que cierro la película:
me acerco a la cámara y me lo como. Claro que el barro sabe
horrible, pero con tal de que se vea real. Fade to black.
Eso es todo.
Le
mostré el video a mi amigo el freak gore y tuvo que irse
corriendo al baño donde filmé a vomitar. Aunque casi
se desmaya porque llegando a vomitar había aún manchas
del barro en el lavabo y mi caca real en el escusado, porque se
descompuso la palanquita para desaguarlo. Su peor pesadilla hecha
realidad.
A
la mierda, me dijo cuando salió. Estás loco.
¿Y
tú no?, le dije. Y le recomendé que viera Pink
Flamingos de John Waters. Sólo que ahí Divine
sí comió caca de perro de verdad. Claro que después
leí en una entrevista que se lavó muy bien los dientes
y que a los pocos minutos ya no le quedaba el sabor ni nada. Divine
sí está loca y John Waters también.
Qué
cagado.
qué
cagado
©
raúl e. cisneros
raúl
e. cisneros [ méxico, 1984 ]

|