
Diego de
Valera y Mena
Pontificia Universidad de Rapallo
La Famosa
Tragicomedia de La Maravilla en Palacio por Don Joseph Jurado
y Marvina, caballero de la Orden de Santiago, Conde de la Chacra
fue publicada inicialmente en el año de 1682, ya cuando
su gran amigo y corresponsal, Don José Antonio de Oviedo
y Herrera, Conde de la Granja, terminaba su segundo período
como corregidor de la Villa de Potossi. La edición que
encontré en los archivos del puericultorio Del Ángel,
en la pobre y alejada provincia de Chanta, al sur de nuestra
costa, podría bien ser la segunda en cuestión.
Fechada en 1689 solo incluye ligeras modificaciones del texto
-muchas de ellas erratas de la primera edición- y una
variante significativa en la dedicatoria.
La primera
edición está dedicada a Doña Magdalena
De Ávila, priora del Antiguo Convento de Rodrigo en Zamora.
Solo sabemos que esta mujer, de fuerte temperamento como consta
en la Crónica Conventual escrita por María de
Borja, ayudó económicamente al autor de la pieza
teatral, en momentos de carencia. Sin embargo, la segunda edición
muestra una singularísima dedicatoria "histórica"
por decirlo con más precisión: "Dedicada/
a Isabel II reyna y ramera del Reyno de Inglaterra/ Tierra de
heregia y cuna de la pirateria/ Que con el Enemigo Olandès
embiste las costas/ Deste Reyno del Pirù, infestado por
oscuras y orrendas Creaturas/ De la noche, hijas de Luzifer".
Ciertamente alude a Isabel II (Greenwich, 1533 - Richmond, 1603),
cuya política exterior, desfavorable para España,
llegó a una crisis insalvable el año de 1588,
día en que aniquiló a la Armada Invencible Hispánica.
La dedicatoria
contiene una serie de prejuicios vigentes aún en la segunda
mitad del siglo XVII. La piratería fue un tema grande
de las colonias americanas durante todo ese siglo. Es cuando
menciona a Inglaterra como "Tierra de heregias" que
creo que va más allá de un ataque al anglicismo
y de una vinculación de la reina con la piratería:
la posterior mención de "oscuras y orrendas Creaturas..."
me hace pensar que se refiere a Inglaterra como la fuente de
estas aberraciones. Además, esta nueva dedicatoria de
Jurado hace clara la vinculación de un nivel demoníaco
en la interpretación de su "Maravilla".
Los fragmentos
que aquí presento tratan de postular una nueva lectura
de la "Maravilla" a partir de esta vinculación
de sus actos propios ya no solo con los del mundo de la prostitución,
sino con aquellos propios del accionar diabólico. Se
trata, pues, de una antiheroína de marcado temperamento
cínico [1], con un proceder sexual que nos recuerda
a las serranas del Libro de buen amor y a las prostitutas
de La Celestina de Rojas.
He modernizado
ligeramente la escritura, solo al cambiar el signo de la /s/
doble. El texto, por lo demás, es presentado al gusto
de los exquisitos lectores de nuestra revista, a los que se
les anuncia que en octubre de este año se realizará
una puesta en escena de la obra con motivo del VIII Coloquio
de Estudiantes de Literatura Hispánica de la Pontificia
Universidad Católica del Perú.
La Maravilla
[2] en palacio
(selección)
Jornada
I, Escena IX
[Campo, a orillas del Rimac]
(discuten NATIVIDAD y MARAVILLA)
Natividad.
Malvada muestras tu mueca
al dezir tantas mintiras,
y arder me haces con las iras,
de una Parca sin su rueca,
porque viéndote tan Fea ------165
decapitarte sería
para todos alegría
y por fin llamarte Orfea [3].
Maravilla.
Sensual soy...
Natividad. [Aparte] (¡como Quimera) ------170
Maravilla. ...y galanes me persiguen...
Natividad. [Aparte] (Ya para ver si consiguen
de recompensas, primera
por aprisionar con vida
a tan extraña rareza ------175
que abortò Naturaleza,
¡y que el Inferno combida! [4]
Jornada
II, Escena XXIII
[En Palacio.]
(Entren JUSTINA y MARAVILLA)
Justina.
[Aparte] (¡Que Jesús nos proteja de tan dura
------825
cara, que bien semeja una torreja,
que mal parece fiebre que perdura!) [5]
Maravilla. Poco alcanza mi bella y tierna oreja
a sentir, buena vieja, lo que cantas.
Justina. (¡Pero si tiene pelos en la oreja!) ------830
Digo que como tú en vida no hay tantas
[Aparte] (ni tan torcido el rostro ni tan putas),
por eso, Maravilla, nos quebrantas.
Maravilla. ¡Dime que traes agua de las grutas
para lavar mi dulçe cara tierna!
---------835
Justina. Del Convento los dulces traigo, y frutas [6]
[Aparte] (porque olvidè las piedras y la tierra [7]
para sepultar lejos tu miseria [8],
cerca de alguna mina dela sierra)
©
diego de valera y mena
1. Ya lo señaló
Rogelio Macerado en 1985, cuando publicó su edición
del texto. Véase "Introducción" p. 155-157.
Macerado cree que la Maravilla no solo comparte el nombre de
Isabel con la reina inglesa, sino que además posee los
mismo rasgos negativos que podrían llevarla a una vinculación
con Lucifer, tal y como se vinculaba a todo el mundo de la piratería.
2. Jurado se vale de
la ambigüedad del término, pues, "maravilla"
es, ciertamente, todo aquello sobrenatural, pero es también
lo monstruoso con carga negativa. Esta ambivalencia se hace
más clara cuando se le compara con aberraciones mitológicas,
como es el caso de la Quimera.
3. La alusión
a Orfeo se remonta a la leyenda de su decapitación. Aquí
la ironía radica en proponer se le corte la cabeza por
la fealdad de su rostro.
4. Aquí
es clara la vinculación con el Demonio. Las anteriores
comparaciones con monstruos mitológicos son también
un indicio de la condición "maravillosa-negativa"
de la antiheroína.
5. La invocación
a Jesús debe ser leída con más cuidado.
No se trata de una frase hecha, sino más bien se trata
de ironizar la fealdad de la Maravilla, al compararla con el
demonio.
6. Hay
un contraste entre la delicadeza de los dulces conventuales y
la aspereza de la faz de la Maravilla.
7. Rima anómala.
8. Su miseria es su fealdad.
la
maravilla en palacio
(sobre
la edición de 1689)
diego
de valera y mena [de por ahí, 365 A.D.]